Testigos

Magaly Cabral, directora del Museo de la República

El Museo Histórico de la Ciudad de Río de Janeiro es parte de mi vida desde que era maestra de la enseñanza primaria en las escuelas municipales de la ciudad. Mi relación con los museos proviene desde entonces y el Museo de la ciudad formaba parte de esta relación. Tal vez porque, desde siempre, mucho antes de que estudiara museología y trabajara en el campo de los museos, yo ya creera que un Museo de Ciudad es muy importante. Curiosamente, después de trabajar en este área, visitar los museos de la ciudad en diferentes capitales fue y sigue siendo de gran interés para mí.

Y así deseo mucho que la ciudad de Río de Janeiro tenga de vuelta a su Museo de la Ciudad. Un museo donde el residente y el turista se reúnen con la ciudad, la conocen reconociendose a si mismos.

 

Paulo Knauss, Director del Museo Histórico Nacional - Profesor de la Universidad Federal Fluminense

El Museo Histórico de la Ciudad y su parque son una reminiscencia de un cierto tiempo y forma de vida de Río de Janeiro. Pero me encontré por primera vez en el lugar como un niño a quien le gustaba ver en la televisión del vecino una serie llamada "Túnel del Tiempo". Al entrar en el caserío y ver las piezas antiguas que se exhiben, me sentía como un verdadero viajero de la historia, como los personajes de la serie. Pero la imagen de la tele de ese tiempo era blanca y negra, y en el museo, el viaje era en colores.

Más tarde, colaboré como becario en el sector de investigación del Museo. Me encontré detrás de las escenas de la institución y todavía me recuerdo de admirar la colección de pantallas de pintura sostenidas colgando. He descubierto que en las reservas técnicas del museo había mucho más de lo que se exhibía. Allí tuve la seguridad de en donde se hallaba mi destino profesional, pero lo que me gustaba de verdad era sentir el olor de mata mezclado con el sabor del acervo histórico y admirar lo que me rodeaba.

 

Vera Dias, gestora de Monumentos y Fuentes de Seconserva

Mi primera visita al Parque de la Ciudad fue en los años 1960, con un recorrido por la escuela, cuando la belleza del parque me encantó. En la década de 1990, volví al parque como empleada del Ayuntamiento, y en esa ocasión el Museo de la Ciudad con una colección de documentos históricos y sus piezas históricas, me llevó al estudio del patrimonio carioca.

He experimentado en los últimos años diversas actividades en el parque, como los picnic de familias los fines de semana, el mapeado y la apertura de los antiguos senderos, los talleres de educación ambiental, la restauración de los edificios históricos y la puesta en marcha del Consejo del Parque Natural Municipal de la Ciudad.

El valor histórico, cultural y ambiental del parque destaca, por su identidad y memoria, reconocido en 2012, en el conjunto espacial de la ciudad, como Patrimonio Mundial como Paisaje Cultural Urbano, creando a partir de entonces una nueva visión y expectativa para su conservación.

 

Sr. Joaquim Bocaiuva, Associación de Amigos del Museo de la Ciudad

El Museo Histórico de la Ciudad representa mucho para mí. Yo vivo en Gavea desde hace 50 años. Esa zona en la que se encuentra el museo siempre ha sido un lugar de ocio, para llevar a los niños a jugar. Hay una maravillosa vista de la Laguna Rodrigo de Freitas y de la Piedra de Gavea. Anteriormente, el museo tenía programación para todas las edades: de música, teatro, tenía un programa de cestas de desayuno, e incluso promovía el contacto con la comunidad. El proyecto para escuelas públicas recibía más de 300 niños al año.

El museo tiene una colección maravillosa, la historia de la ciudad está allí. Tiene estandarte de la familia real portuguesa, el molde de la cabeza del Cristo Redentor, la colección de los alcaldes.

Los museos de ciudad son muy importantes. Cuando vaya a cualquier país, el principal atractivo de un centro urbano es su Museo de Ciudad. Por todo eso, accepté participar de la Asociación de Amigos del Museo, en mediados del año 2000.

 

Luiz Carlos Mendes, vice-presidente de la Associación de los Habitantes de la Villa Parque de la Ciudad

Vivo en la Villa Parque de la Ciudad desde que nací, hace 67 años. El parque es como el patio de mi casa. Mis mejores recuerdos son de niño, cuando íbamos allí para robar frutas y bañarnos en el río. Del museo, me recuerdo que me gustaba poner aquél zapatito [zapatillas utilizadas para la protección del desgaste del suelo en algunos edificios históricos].

Había la grabación de vídeo, revista sacando foto - revista de bodas, sabes!? El lago era todavía bastante limpio. Los más mayores lo echan de menos! También había presentaciones musicales gratuitas en el parque: la Orquesta Sinfónica, en el proyecto Aquarius; había espectáculo instrumental, vino hasta el Sivuca! La ubicación también era más segura. Menores de edad no podían entrar en el parque solos, por ejemplo. Luego tuvieron que vaciar el lago con miedo de ahogar a los niños allí.

 

Valdir Cavalcante de Oliveira, presidente de la Associación de los Habitantes de la Villa Parque de la Ciudad

Vivo en la Villa Parque de la Ciudad desde hace más o menos 50 años y siempre fui al museo y al parque. Me acuerdo mucho de los guardabosques, que soplaban silbidos para que la gente se fuera del parque en la hora de cierre y también para quitar los niños, que entraban por el bosque no acompañados. En mi infancia, el museo cogía a los niños de la Villa Parque y hacía diversas actividades con nosotros allí. Una vez nos pusieron a diseñar los objetos de museo. Dibujé la cama de Doña María Leopoldina, me encantaba aquella cama! También me gustaban las espadas y armaduras. Otra buena memoria es que siempre había alguna presentación en frente del museo: teatro, conciertos... Era muy bueno, así que vivía lleno.

Se dice que el caserío fue casa de esclavos, no!? Si caminas hacia arriba, a la izquierda, podrás ver que había unas cadenas clavadas en un edificio, donde se dice que los esclavos eran atados.

En la capilla había unas bodas. Pero no había misa, hasta porque la capilla fue excomulgada por el obispo en el momento [años 70], debido a la pintura donde había Pelé pintado.

 

Sr. Arnaldo Guinle, sobrino del antiguo propietario del inmueble, Guilherme Guinle.

Lo que sé de la historia del local es por las historias de familia y del tiempo en que viví en un edificio vecino al parque, entre los años 80 y 90. Cuando mi tío [Guilherme Guinle] compró la propiedad, realizó la restauración del palacio e hizo varios mejoras porque el lugar estaba en mal estado. En mi tiempo, existía la capilla, el caserío, la casa de los empleados y la casa de las orquídeas, que mi tío construyó, pues era coleccionista de esas flores. La estructura vino toda de Portugal. Por desgracia, no sé qué fin se tomó, porque no hay más es en la actualidad.

La capilla realizaba algunos matrimonios, era sólo para uso familiar. En cuanto al parque, sé que mi tío quería reconstituirlo como había sido en el momento del Marqués de San Vicente, pero no encontró persona que pudiera hacer ese trabajo. Sólo fui a visitar el parque cuando me mudé para cerca, por vuelta de 1986 [cuando la propiedad ya había sido vendida a la Municipalidad]. En ese momento salía siempre a caminar, llevando los niños a jugar. Había mucha gente los fines de semana.

 

Claudio Tavares, ex-empleado del MHCRJ

He trabajado en el área de limpieza del museo por más o menos siete años, y vivo en la Villa Parque de la Ciudad desde hace más de cuarenta. Lo que siento por el museo es amor, afecto.

El museo tiene una colección muy bonita e histórica, cuenta del Brasil Colonia, del Brasil Imperio, habla de D. Pedro. Y el parque siempre fue el área de recreación de los residentes del pueblo.

Desde mi infancia, me iba a jugar en el parque los fines de semana, comer del fruto de los árboles. Tengo muy buenos recuerdos.

 

Leandro Urso Santos, educador ambiental, C4/Biblioteca Parque de Rocinha / Superintendencia de la Lectura y del Conocimiento

Llevo 30 años viviendo en la Villa Parque de la Ciudad. Me encontré con la cultura y el arte aún en la infancia, gracias a las exposiciones del Museo Histórico de la Ciudad. Creo que la cultura y la naturaleza del lugar influyeron en mi elección de carrera: Ahora estoy cumpliendo 10 años de trabajo con Educación Ambiental y visitas guiadas en el Parque Natural Municipal de la Ciudad y en la Biblioteca Parque de Rocinha. Soy también miembro del Museo Sankof Memoria y História, donde trabajo como educador y contador de historias en escuelas e instituciones